Hola, más que una confesión es quiero contarles mi historia.
En el liceo conocí a un hombre maravilloso, teníamos los mismos gustos extravagantes, nos gustaban las mismas series y éramos muy unidos, fuimos los mejores amigos toda la media hasta que en tercero comenzamos a pololear, el viene de una familia muy amorosa, pero en ese tiempo sus padres se separaron, mi pololo estaba muy devastado con todo el tema de la separación, le apareció un hermano de su misma edad por parte de su papá, todo estaba negro. Con el paso del tiempo se empezó a tatuar, nos hicimos varios tatuajes juntos para recordar nuestro amor. Para estudiar una carrera universitaria nos fuimos de nuestra zona de confort a vivir a una ciudad más grande, solos los dos, comenzamos a estudiar la misma carrera, todo iba muy bonito, como toda pareja teníamos pequeños desacuerdos pero todo era conversable con él. Luego de un tiempo, por el tema de los paros tomamos la decisión de cambiarnos de universidad, cuando estábamos en tercero de la carrera entramos a otra u con ramos de segundo y así. Todo iba como lo esperábamos, teníamos a nuestra perrita, intentábamos ayudar a los perros callejeros que podíamos encontrar, salíamos con nuestros amigos, estudiábamos, nos iba decente en la universidad. El 2015 fue cuanto todo cambió. En invierno de ese año comencé a notar cambios de humor de mi pololo que eran nuevos, reacciones alteradas ante situaciones que no lo ameritaban, en ese momento pensé que podía ser porque estábamos en otra ciudad, viviendo en otra casa, con otras personas, preocupados en nuestra práctica... Un momento de estrés. En agosto del mismo año mi pololo tenía dificultades para respirar y fue cuando nos alarmamos. En noviembre de ese año ya no eran solo dificultades para respirar sino que también actitudes muy violentas, conversaciones incoherentes y agresividad hacia sus seres queridos. Viajamos y los médicos nos dieron un diagnóstico alarmante: cáncer. Personalmente nunca le quise tomar el peso al diagnóstico, pero sí quería acompañarlo hasta que se recupere, ambos debimos congelar nuestros estudios a un año de egresar para enfrentar de la mejor manera la enfermedad, su mamá se vino a vivir con nosotros y también su hermano, luego de 4 operaciones todo se veía prometedor. En marzo del año pasado algo nuevo apareció, un tumor cerebral... Todo nuestro mundo se caía a pedazos, no sabíamos a quién acudir por ayuda, a qué médico creerle, y fue así cuando nos dijeron: 3 meses es lo que le queda. Imagínense que al amor de su vida le dan fecha de término. Yo me mantenía firme ante él, para ser yo quién lo apoyaba en el proceso, pero en mi interior estaba gritando desesperadamente "por qué a nosotros?!"... Seguimos con tratamientos alternativos hasta que en mayo todo llegó a su fin. Tres meses que no se cumplieron, dos meses que se sintieron como dos días. La forma en como nuestra relación cambió de compartir momentos llenos de alegría a yo intentar levantarlo, alimentarlo, bañarlo, conversarle aunque no tuviera respuesta... Me superó. Él era el hombre que yo veía junto a mi hasta ser viejitos, teníamos planes para tener muchas mascotas, bebés, casarnos, compartir toda nuestra vida juntos... Pero el destino quiso otra cosa. 7 maravillosos años junto a una persona increíble, hoy siento su ausencia, hoy lo necesito más que nunca. Aún así y por él debo continuar mi vida.
A todos, aprovechen a sus seres amados, a todos nos puede pasar algo en cualquier momento de nuestra vida.
Decir cuánto amas a tus seres amados no es una muestra de debilidad, es una muestra de grandeza y es la única forma de dejar una huella en los demás.
En el liceo conocí a un hombre maravilloso, teníamos los mismos gustos extravagantes, nos gustaban las mismas series y éramos muy unidos, fuimos los mejores amigos toda la media hasta que en tercero comenzamos a pololear, el viene de una familia muy amorosa, pero en ese tiempo sus padres se separaron, mi pololo estaba muy devastado con todo el tema de la separación, le apareció un hermano de su misma edad por parte de su papá, todo estaba negro. Con el paso del tiempo se empezó a tatuar, nos hicimos varios tatuajes juntos para recordar nuestro amor. Para estudiar una carrera universitaria nos fuimos de nuestra zona de confort a vivir a una ciudad más grande, solos los dos, comenzamos a estudiar la misma carrera, todo iba muy bonito, como toda pareja teníamos pequeños desacuerdos pero todo era conversable con él. Luego de un tiempo, por el tema de los paros tomamos la decisión de cambiarnos de universidad, cuando estábamos en tercero de la carrera entramos a otra u con ramos de segundo y así. Todo iba como lo esperábamos, teníamos a nuestra perrita, intentábamos ayudar a los perros callejeros que podíamos encontrar, salíamos con nuestros amigos, estudiábamos, nos iba decente en la universidad. El 2015 fue cuanto todo cambió. En invierno de ese año comencé a notar cambios de humor de mi pololo que eran nuevos, reacciones alteradas ante situaciones que no lo ameritaban, en ese momento pensé que podía ser porque estábamos en otra ciudad, viviendo en otra casa, con otras personas, preocupados en nuestra práctica... Un momento de estrés. En agosto del mismo año mi pololo tenía dificultades para respirar y fue cuando nos alarmamos. En noviembre de ese año ya no eran solo dificultades para respirar sino que también actitudes muy violentas, conversaciones incoherentes y agresividad hacia sus seres queridos. Viajamos y los médicos nos dieron un diagnóstico alarmante: cáncer. Personalmente nunca le quise tomar el peso al diagnóstico, pero sí quería acompañarlo hasta que se recupere, ambos debimos congelar nuestros estudios a un año de egresar para enfrentar de la mejor manera la enfermedad, su mamá se vino a vivir con nosotros y también su hermano, luego de 4 operaciones todo se veía prometedor. En marzo del año pasado algo nuevo apareció, un tumor cerebral... Todo nuestro mundo se caía a pedazos, no sabíamos a quién acudir por ayuda, a qué médico creerle, y fue así cuando nos dijeron: 3 meses es lo que le queda. Imagínense que al amor de su vida le dan fecha de término. Yo me mantenía firme ante él, para ser yo quién lo apoyaba en el proceso, pero en mi interior estaba gritando desesperadamente "por qué a nosotros?!"... Seguimos con tratamientos alternativos hasta que en mayo todo llegó a su fin. Tres meses que no se cumplieron, dos meses que se sintieron como dos días. La forma en como nuestra relación cambió de compartir momentos llenos de alegría a yo intentar levantarlo, alimentarlo, bañarlo, conversarle aunque no tuviera respuesta... Me superó. Él era el hombre que yo veía junto a mi hasta ser viejitos, teníamos planes para tener muchas mascotas, bebés, casarnos, compartir toda nuestra vida juntos... Pero el destino quiso otra cosa. 7 maravillosos años junto a una persona increíble, hoy siento su ausencia, hoy lo necesito más que nunca. Aún así y por él debo continuar mi vida.
A todos, aprovechen a sus seres amados, a todos nos puede pasar algo en cualquier momento de nuestra vida.
Decir cuánto amas a tus seres amados no es una muestra de debilidad, es una muestra de grandeza y es la única forma de dejar una huella en los demás.
-
😢
😢
😢
😢
😢
😢
😢
😢 ay, mi corazón de mandril -Mila.
Número de likes:
Mejores comentarios:
Ricardo Conejeros Vásquez Triste la weá, triste como la vida misma. Para todos los que hemos perdido un ser amado por el cáncer, aquella "transformación" que le ocurre, todo el proceso. Leer algo como lo que escribiste es escudriñar en nuestra memoria y nuestro propio proceso.
Es una enfermedad de mierda, verdad? Es algo que nadie debería experimentar, nadie.
Es una enfermedad de mierda, verdad? Es algo que nadie debería experimentar, nadie.
Pía Balmaceda Te entiendo mejor que nadie, pero lamentablemente ni la vida ni el tiempo se detienen y es ahí cuando te das cuenta que eres uno más de este mundo. Sí, sigue adelante con tu vida que tu visión cambiará rotundamente .